De la alegría de hace un año a la preocupación de hoy
Lunes, Marzo 9th, 2009
Ya ha pasado un año desde las elecciones generales que confirmaran en el poder al Partido Socialista Obrero Español.En esta legislatura, las prioridades son otras más prosaicas: tapar agujeros, reforzar los frentes y aguantar el chaparrón, que no es poco.
La crisis comenzaba ya a asomar hace un año y el gabinete ministerial que elaboró Zapatero, fue uno de esos que se llaman “de perfil bajo”, con un buen número de ministros que siguen siendo desconocidos para los españoles a día de hoy.
Estas circunstancias, las de la crisis y el carácter del propio consejo de ministros, no auguraban, ciertamente, unas políticas de vuelos demasiado altos.
A pesar de ello, hace un año viví (vivimos los socialistas) un día de inmensa alegría: por lo menos podíamos garantizar a los españoles la formación de un gobierno que no iba a hacer decretazos, que no iba a externalizar treinta y tantas empresas públicas, que no iba a congelar los salarios ni las pensiones, que no iba a entregarse a los cantos de sirena de la patronal para ofrecer a los empresarios un despido de gorra, gratuito, que implicaría más despido, como parte central de nuestra estrategia anti-crisis.
En otro orden de cosas, creo que a estas alturas el gobierno (tal y como está formado hoy) está agotado.
No su programa ni su esencia, pero sí algunas de sus personas. Es algo natural en periodos de dificultades, en los que el ejercicio de gobierno, más que una tarea plácida ofrece multitud de dificultades y desgaste personal.
Solbes envidia a Bermejo porque ya es ex-ministro. La economía es un estado de ánimo, como suele decirse, y los del titular de Economía y Hacienda están por los suelos.
Tenemos ministros desconocidos en puestos que deberían ser muy importantes, centrales, para la tarea de regeneración económica, como es el caso del ministerio de Ciencia e Investigación y los planes del Gobierno, como el interesante Plan E, no han tenido la incidencia necesaria sobre la economía.
Creo que es hora de una remodelación ministerial para darle un impulso al ejecutivo y remozarlo ante los embates que sin duda erosionarán la situación de la nación.
Los embates de la economía que afectan a España, y los embates de la oposición, que afectan al gobierno y al partido en el gobierno.
Algunos hablan de adelanto electoral o de moción de censura si el PSOE pierde las próximas elecciones europeas en favor del PP. Este punto es exagerado, pero con un CiU enfadado y un PNV furibundo por lo que va a pasar en Euskadi, todo podría ser. Las cosas se nos pueden complicar, y Galicia es, quizás, un aviso que deberíamos escuchar.
Necesitamos un gobierno fuerte (en todos los sentidos, en el de funciones y en el de las personas que lo componen) para salir de esta situación de crisis.
Da la sensación de que esta no es una crisis más, esto es algo más serio y por ello no podemos tener un gobierno a medio gas, cansado y que envidia a los que ya disfrutan su retiro. Necesitamos un gobierno con más ganas de trabajar mucho y duro por España y por la recuperación económica desde posiciones más comprometidas.








