Posts Tagged ‘Economía’

La mano negra

Sábado, Febrero 20th, 2010

Para el economista austriaco J. Alois Schumpeter la esencia del capitalismo era su naturaleza a un tiempo destructora y creativa. Lo viejo caducaba por la introducción de un nuevo bien, de un nuevo proceso productivo o por la explotación de las innovaciones técnicas.

Quien producía la evolución de la economía era el llamado “innovador-emprendedor”, un tipo listo y esforzado que sabía aplicar las evoluciones técnicas a la fábrica, a las fuentes energéticas o a la locomoción, arrumbando así los viejos modos de proceder y granjeando -teóricamente- un beneficio social como resultado del avance: mejor moverse en un coche utilitario que en un carruaje.

La destrucción-creación tenía que ver con lo racional, con la técnica, con lo científico, con algo objetivo y colateralmente, introducía una mejora en la vida de la gente.

En el capitalismo de hoy (Schumpeter escribió Capitalismo, Socialismo y Democracia en el año 42) se agudiza su naturaleza destructora y además, no sabemos identificar los réditos obtenidos del proceso de creación. La economía internacional es hoy una gran caja negra llena de humo especulativo, de dinero inventado, con unas lógicas dificilmente comprensibles. La concentración de más dinero en pocas manos es más evidente que en otros periodos.

En el capitalismo actual se destruyen métodos de regulación financiera, se destruyen los tejidos de la economía productiva, se destartalan los sistemas de protección social y hasta se intentan destruir países completos para crear, para instaurar el imperio de la especulación y las actuaciones de alto riesgo financiero cuyas consecuencias -que no son otras que las que vivimos actualmente- las pagan, las pagamos los de siempre.

Rajoy sacó a pasear su sonrisilla irónica para calificar de “conspiración judeo másonica” las sospechas españolas en torno a la existencia de una mano negra sobre los mercados europeos para provocar pánico financiero y hacer caer las economías europeas. A esta estrategia respondería la comparación de España y Reino Unido con Grecia o la comisión de actos de vandalismo financiero sobre la propia economía helena para provocar un efecto dominó en la región perjudicando al euro.

Se rieron, pero lo cierto es que el CNI español, el EYP griego y los servicios secretos de Francia y Reino Unido están investigando los ataques especulativos presuntamente provenientes de bancos de inversión como JPMorgan y Goldman Sachs, con sede en EE.UU.

Los ataques detectados por los agentes de inteligencia griegos procedieron de al menos cuatro fondos de inversión internacionales. Éstos, realizaron “ventas masivas” de bonos griegos en diciembre para su recompra posterior a un precio mucho más bajo. (EL PAÍS, 20/02/2010)

Destruir para crear. También esta era la máxima del anarquismo de Bakunin. Y es precisamente el anarquismo financiero, el anarquismo para las élites lo que se pretende crear a costa de todo y de todos.

Y no me sorprende que el prestigioso Financial Times u otras publicaciones de color salmón estén contribuyendo al clima caótico en los mercados. Por muy prestigiosas que sean esas grandes páginas del F.T o del Wall Street Journal, no son inocentes, no son imparciales, responden a unos intereses: los de la City y Wall Street. Responden a los intereses de los de los causantes de esta barahúnda global, quienes, no empachados con los obscenos beneficios obtenidos durante años, quieren seguir pescando ahora que el río anda muy revuelto.

Los servicios secretos pueden descubrir dinámicas especuladoras y seguramente lo harán. Sí, pero es que la especulación sin control es perfectamente legal en el tablero económico mundial. Es más, la especulación sin límites es la ficha principal con la que se juega en este tablero. Ese es el problema, ahí está la madre del cordero.

Schumpeter era capitalista, era liberal, no apoyaba la intervención pública en la economía, poco o nada tenía que ver con Marx. Pero los dos, curiosamente, predijeron como algo inevitable el fin del capitalismo. Lo que debe extinguirse para siempre es el capitalismo salvaje encarnado en el neoliberalismo nuestro de cada día. Ese capitalismo de humo y activos tóxicos, de subrprimes e hipotecas basura.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

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La manguera de Aznar

Jueves, Febrero 18th, 2010

Aznar, el presidente de un gobierno que se enorgullecía del cuadruplicado precio de las viviendas como un síntoma de que “los españoles” estaban forraos, el presidente bajo cuyo mandato se edificó el doble de viviendas necesarias; el presidente -en suma- bajo cuyo mandato más gasolina y más leña se echó al ladrillo y bajo cuyo mandato más se practicó el monocultivo residencial (a paladas de recalificación y liberalización del suelo), amenaza con sacarse la manguera para acabar con el incendio que ha ocasionado -según su particular visión- el “pirómano” Zapatero.

Bajo su gobierno -aunque no solo, pues este es un fenómeno de décadas- se fraguó la gran burbuja inmobiliaria, el crecimiento exorbitado de un sector económico vinculado a la especulación.

El autor de “yo sé como salir de la crisis” y otros éxitos editoriales no debería ir por ahí dando lecciones, no debería ir de bombero apaga-fuegos, ni siquera de rescata-gatitos, porque no cuela.

La burbuja comenzó a hincharse en los últimos lustros del franquismo, por lo tanto no es de exclusiva responsabilidad de Aznar. Sin embargo, sí fue durante su gobierno cuando la cosa del ladrillo se puso en todo su esplendor en detrimento de sectores productivos de nuestra economía.

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Así las gastan los del ‘pacto’

Martes, Febrero 16th, 2010

La idea del ‘pacto de estado’ ha copado buena parte del debate político de los últimos días.

El PP se vio afectado por un ataque de centralidad política, sentido de Estado y altura de miras y propuso un acuerdo al ejecutivo para superar la situación económica.

Suena bien, generoso y hasta  patriotico, pero ¿que est-ce que c’est -realmente- un pacto de Estado? ¿es lo que dice proponer el Partido Popular?

Un pacto es un acuerdo entre la oposición y el gobierno de la nación acerca de un tema considerado de especial interés para la nación. Suelen ser invocados desde la bancada de la oposición con la finalidad de agregar a los del partido en el gobierno sus puntos de vista y sus X millones de votos, para investir así a la política resultante, de una mayor riqueza y legitimidad en momentos o asuntos importantes.

En un pacto de Estado la oposición suma, completa y complementa, pero no pretende sustituir al gobierno elegido en las urnas. Ese es el motivo del fracaso y la inviabilidad del actual consenso.

En el año 2000, Zapatero -entonces líder de la oposición- suscribió junto con el gobierno de aquel momento el llamado ‘pacto de Estado contra el terrorismo’. Con aquella oposición (que en los famosos Guiñoles se representaba como dulce y hasta blandita antes de que los delirios bélicos se cruzaran por la cabeza de Aznar) fue posible un pacto de Estado de gran envergadura.

Fue posible ese pacto, el  que -precisamente- trataron de cargarse la legislatura pasada poniendo en ello todo su empeño imprudente y difamatorio. Recuerdese, si se tiene un estómago fuerte, aquello de “el proyecto de ETA es el proyecto de Zapatero”. Esa es la gran diferencia. Son dos maneras de entender la oposición y lo que es más importante: de entender el Estado, la responsabilidad y la política.

Con esta oposición parece imposible llegar al acuerdo que solo quieren de cara a la galería.  Hasta con el Aznar del 95 fue posible llegar a un pacto de Estado (el llamado pacto de Toledo sobre las pensiones).

El Pacto de Estado que ha pedido el PP no es tal. Lo que quieren es que el Gobierno de la Nación trague con todas sus propuestas “o deje sitio”.

Como lo leen, literal. Y por partida doble:

El PP sólo pactará si logra imponer su programa

Amenaza del PP al pacto por la educación

Esta oposición lleva años empeñada en que tiene que ser gobierno sí o sí y porque sí, sin aceptar lo que dijeron las urnas… y eso se nota en su forma de ejercer la oposición. Lo que propone el PP no es, por definición, un pacto de Estado ni nada similar. Es imposición. Que ningún incauto se lleve a engaño.

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Desterrar los mitos del neoliberalismo

Lunes, Febrero 8th, 2010

La crisis del modelo económico ha puesto al descubierto las vergüenzas del sistema y ha desmontado algunos de los dogmas más repetidos por los neoliberales, dueños y señores de la escena del pensamiento económico desde hace décadas. Para impedir que tras la crisis el paradigma se reconstruya tal y como estaba (con las mismas piezas, con las mismas dinámicas) -como sucederá, sospecho- los que creemos en una gestión democrática y racional de la economía, tenemos que denunciar las contradicciones y las falacias dogmáticas del ultraliberalismo económico.

La crisis nos ha permitido sentir en toda su dureza las consecuencias de la desregulación, de la traslación de los centros de poder y decisión desde los parlamentos democráticos a las bolsas y a las consejos de administración.Nos ha revelado la artrosis que sufre la famosa mano invisible, incapaz de generar un beneficio público a partir de la suma de los privados gracias a una armoniosa distribución de recursos tal y como propuso Adam Smith. La mano invisible más bien ha servido y está sirviendo para la concentración de cada vez más riqueza en menos manos.

Caen los dogmas del neoliberalismo, pero hay que lamentar la ausencia de reflejos y de iniciativa de los partidos socialistas y socialdemócratas para proponer una alternativa global al modelo económico. ¿Qué es -además de un himno- y dónde está la Internacional Socialista?

Uno de los mitos neoliberales que se escucha con  más frecuencia es el de que “la derecha gestiona mejor, más eficaz y más eficientemente los servicios básicos a diferencia de los manirrotos estatalistas”

Con el debate sobre la reforma sanitaria de los Estados Unidos, se ha hecho de dominio público el contradictorio dato de que EEUU es el país que más gasta en sanidad -en proporción a su PIB- de todo el mundo. Y eso, a pesar de que la asistencia no es universal, a pesar de que millones de ciudadanos no tienen derecho a la salud.

El modelo llamado asistencialista (gestionar a través de empresas) no es eficaz: no consigue su objetivo, en tanto que la mortalidad  sanitaria en EEUU es más alta que la de la Europa de los 15. Eso si entendemos que el objetivo de un sistema sanitario es curar, es atender, es garantizar una mejor condición vital a los ciudadanos.

Tampoco es eficiente si atendemos sencillamente a los números: es caro, no es universal, los seguros sanitarios no cubren -ni con mucho- todas las eventualidades médicas (véanse las famosas precondiciones, un cruel régimen construido a base de letra pequeña que excluye a enfermos crónicos, personas con antecedentes familiares, etc etc)

Sin embargo no es necesario irse a Estados Unidos para observar la realidad de la “gestión indirecta” y de los efectos de las empresas sobre la calidad de la sanidad. De Estados Unidos no solo llegan películas, hamburguesas y modas comerciales, también llegan modas económicas y políticas: el mercadocentrismo (el mercado en sustitución de la política, el interés privado sobre el colectivo) también se está colando en nuestros sistemas de Bienestar.

No hay que irse a EEUU, como digo. Cuando hablamos de neoliberalismo y de catástrofe, basta con mirar la ya clásica tríada pepera: Madrid, Valencia, Murcia. Las comunidades que bloquean o privatizan la asistencia a los dependientes, las que menos invierten en educación o las que ponen en manos de empresas la gestión de las competencias que libremente decidieron desarrollar en sus estatutos de autonomía.

De los centros sanitarios construidos en Madrid en los últimos años, 17 están gestionados en mayor o menor medida por empresas privadas y uno de ellos (Valdemoro) lo está completamente, siguiendo el modelo del valenciano hospital de Alzira que literalmente quebró en su primer año y tuvo que ser rescatado con dinero del Estado. ¡Toma eficiencia, toma eficacia!. En este último tipo de hospitales corresponde a la empresa privada  la construcción del edificio, la dotación del equipamiento y la contratación de todo su personal, incluido el sanitario. Una privatización en toda regla que ha sido denunciada incluso por la Organización Mundial de la Salud.

En el modelo mixto (o directamente privado) de la sanidad, las administraciones que no quieren serlo (que no quieren administrar servicios) pagan a empresas privadas una cantidad determinada por cada paciente durante 30 años, que es lo que duran los contratos (para evitar que un eventual cambio de gobierno los rescinda). Esta cantidad pagada por las comunidades a dichas empresas es superior a lo que tendrían que invertir si la gestión fuera directamente pública. Se rompe el mito de la eficiencia. La sanidad sale más cara.

El mito de eficacia también cae por su propio peso (si seguimos pensando -puede que crédulamente- que el objetivo último de la sanidad es la de proporcionar salud a los ciudadanos y no el enriquecimiento de los amigos de la marquesa o el molt honorable de turno) , ya que en esos hospitales gestionados por empresas (con mentalidad y objetivos empresariales) se recortan gastos en personal, materiales, etc cometiéndose auténticas barbaridades contra los derechos de los pacientes. Tampoco mejoran las listas de espera, todo lo contrario. La sanidad es de peor calidad.

Sí, nos engañan, nos estafan, les votamos. Juegan con nuestra salud, con lo más básico. Llámenme, llámennos demagogos, que ahí están los datos, para quien los quiera discutir.

Adam Smith, considerado el liberal original y seguramente más puro, sustraía la educación y la sanidad -además de la seguridad, la administración de justicia y la defensa nacional- del ámbito de lo privado. Consideraba, sencillamente, que estos eran ámbitos que no interesaban al sector privado. El Estado debía proporcionar seguridad exterior e interna a sus ciudadanos, además de protegerlos de la opresión. Pero este ultraliberalismo de hoy, esa mano trocada en garra, no entiende de límites, ni de ética, ni de democracia. Este ultraliberalismo es la opresión misma.

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Para que Rajoy no despierte de su siesta siendo presidente…

Domingo, Febrero 7th, 2010

La mayoría de los medios y encuestas coinciden en que si hoy hubiera elecciones, Mariano Rajoy -perdedor en dos ocasiones frente a Zapatero- se encontraría con una mayoría suficiente para entrar en la Moncloa.

Y digo que la derecha se encontraría de bruces con la presidencia a pesar de no haber salido a buscarla, a pesar de no haber hecho ni una sola propuesta más allá de las vaguedades habituales (“la mejor política social es el empleo”, etc).

La situación es muy gráfica. Así nos la dibuja Peridis en El País de hoy.

Un Rajoy hierático, descansado. Un Cristobal Montoro loco de contento ante las malas cifras de la economía española… y un Zapatero, que varita en mano no parece  dar con la fórmula correcta. Nótese que según el dibujo, también Toxo y Méndez aparecen en frente (enfrentados) al gobierno. No parece, ciertamente, que el conjuro de las pensiones, anunciado a la ligera, haya caído bien entre los sindicatos ni entre los trabajadores. El 84% de los españoles rechaza el retraso de la jubilación. Ante esta última propuesta, Rajoy tampoco ha tenido que abandonar su proverbial siesta: el gobierno se desgasta solo. Rajoy pretende llegar a la Moncloa callando más que diciendo… y para él, quizás este sea el único modo de conseguirlo.

Para completar el plantel aparece Díaz Ferrán saliendo de una alcantarilla. Este representante de lo peor y más ruin del empresariado español, que se mostró conforme con el retraso de la jubilación llegando a proponer que se trabaje hasta los 70.

Hace falta una reacción por parte del gobierno. Y no una reacción en la política de comunicación o de maquillaje, como se le pide desde algunos ámbitos del Partido Socialista. Lo importante no es encontrar una forma más atractiva de “vender” como algo positivo cosas como la reforma en el sistema de pensiones. La reacción debe venir en la propia política económica del gobierno.

No hay que convencer a los ciudadanos de que a más esperanza de vida, jubilación más tardía, con tal de justificar una política que va en contra de los derechos de los trabajadores. Hay que buscar nuevas fórmulas para garantizar el futuro del sistema público de pensiones sin perjuicio de la mayoría de los ciudadanos. Mejor que trabajar más años es ser más productivos, optar por un modelo económico que abandone razonamientos especulativos, optar por unos impuestos más progresivos, perseguir el fraude fiscal y la economía sumergida, detener la sangría de recursos ocasionada desde hace años por la sistemática rebaja de impuestos en beneficio de los que más tienen, mantener o aumentar -en lugar de reducir como propone la CEOE- las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social… y otras tantas medidas sociales que hagan real el motto con el que entramos en esta crisis: “que no la paguen los trabajadores”. Que no sufra el eslabón más débil de la cadena, que los que ya son víctimas, no lo sean aún más quedando indemnes los culpables de todo esto.

En resumen, necesitamos algo más que un aderezo en el envoltorio (que para eso sirve a veces la política de comunicación), hace falta que cambie el contenido de algunas de las políticas llevadas a cabo por el gobierno.

De no producirse esta reacción, Mariano se despertará de su siesta en 2012 para desperezarse en la Moncloa, para dar rienda suelta a todas esas políticas radicalmente antisociales que callan y ocultan a la ciudadanía. Cuando en España se esté desarrollando el programa electoral de Díaz Ferrán, será demasiado tarde.

Si un gobierno puede sacar a España de la crisis sin provocar una catarsis en los derechos sociales, ese es, debe ser, el gobierno del Partido Socialista. Tenemos que convencer de ello a partir de los hechos, no proponiendo cosas que incluso generan desencuentro en el consejo de ministros y que nos enfrentan con los trabajadores. Si alguien piensa que saldremos de la crisis -sin provocar una crisis en los derechos sociales- bajo un gobierno del PP, es realmente ingenuo o no se acuerda del decretazo, ni de la congelación de salarios, de la subasta de recursos públicos “a una peseta” en beneficio de gente como Díaz Ferrán, o no sabe que es lo que está pasando en las comunidades de Madrid, Valencia o Murcia con los servicios públicos…

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