Carrozas

Con motivo de los ya próximos exámenes de enero, me he abstenido de comentar en esta bitácora las últimas noticias del extinto 2009. Sin embargo no he podido ni he querido dejar de hacer referencia a esta aberración sin precedentes con la que comenzamos el año los sufridos madrileños.
Al “abrir” los diarios digitales me he encontrado con que la plataforma conservadora y ultracatólica “hazte oir”, muy activa en distintas manifestaciones contra del gobierno socialista y defensora a ultranza de un modelo tradicional y excluyente de familia, tendrá su propia “carroza” -valga la redundancia- en la cabalgata que llevará a sus Majestades de Oriente por las calles de Madrid.
Así pues, no sólo los niños disfrutarán de este cinco de enero como venía siendo habitual. También lo harán los integrantes de la caterva conservadora madrileña, con su baba y su bilis cotidiana.
Una muestra más de que el Partido Popular practica en esta comunidad un ejercicio continuo de malversación. Telemadrid, usada como altavoz partidista, es malversación de caudales públicos. La “ayuda voluntaria” del Ayto. de Madrid (institución pública) para la celebración del último aquelarre supersticioso convocado por la Iglesia Católica (institución privada) en la plaza de Colón, es malversación. La conversión de una cabalgata en una manifestación política, es malversación, es utilización partidista de lo que es de todos. Es sencillamente repugnante.
Ahí tienen al moderado y dialogante Gallardón y a la “liberal” Esperanza Aguirre adoctrinando, o dejando que se adoctrine… ¡en una cabalgata de reyes!, permitiendo desfilar a Hazte Oir, una organización radical, posicionada políticamente y claramente alineada con las tesis de la jerarquía católica y la derecha (PP… y más allá).
Desde la oposición y desde COGAM, asociación que defiende los derechos LGTB (colectivo tan maltratado desde Hazte Oir) se ha exigido la dimisión fulminante del concejal madrileño Luis Miguel Boto (responsable de la autorización) y se ha condenado la repugnante contaminación de una fiesta infantil mediante unas inasumibles connotaciones políticas, religiosas y morales.
¿Cómo vamos a pedirles la separación Iglesia-Estado y que respeten la ética pública laica de las instituciones, si no son capaces de hacerlo ni siquiera para que la fiesta quede en paz?









Todo lo que se puede y podrá decir sobre este tema quedará por siempre reflejada en una canción que he descubierto en estos días, se llama Primer Amor y es de Praxiz, hablando de lo que siempre he dicho de cómo se ha tergiversado desde siempre el mensaje primitivo. Si eso te lo paso por Caralibro (Facebook).