ORGULLO SOCIALDEMÓCRATA

Ibarra, ex-presidente de Extremadura, en una entrevista a EL PAÍS defendía el papel de la socialdemocracia para salir de esta crisis económica: “cayó el comunismo, cae el capitalismo, solo queda la socialdemocracia” “Mi gran éxito fue ver en 1997 que esto venía (la caída del capitalismo); mi gran fracaso, que nadie me ha seguido”.
Algunos sí, compañero Juan Carlos.

La socialdemocracia es el futuro, lo dijeron en el pasado grandes pensadores como LaSalle, Bernstein u Olof Palme, Willy Brandt o Bruno Kreisky y lo decimos, con modestia pero con orgullo, desde el presente.

Es bueno que se escuche la palabra “socialdemocracia”.
Es una palabra proscrita para muchos, es un término difuso para otros y los de más allá lo conceptualizan desde el prejuicio, el error o la expresa manipulación.

Me gustan las cuestiones mayéuticas, las que van al núcleo duro de las cosas. Son farragosas, complicadas, pero dan pie al debate y a la reflexión, que es de lo que se trata. ¿Qué es, pues, la socialdemocracia?

La socialdemocracia es un conjunto de teorías y doctrinas de tendencia socialista que surgen entre el siglo XIX y el XX. Partiendo de los preceptos del marxismo clásico, se presenta como una propuesta teórica y práctica reformista, progresiva o moderada, como quieran decirlo.

Para un socialdemócrata, la transición de la sociedad capitalista a la socialista debe darse a través de medios pacíficos, reformas dentro del sistema parlamentarista y democrático liberal y no a través de medidas violentas para destruir de base el capitalismo.

Un socialdemócrata no piensa que la lucha de clases, la confrontación, el conflicto, el lanzar obreros escuálidos contra sus patrones sea el motor de la Historia.
El motor de la Historia, el verdadero proceso histórico en el que nos involucramos y con el que nos comprometemos, es el de la igualdad, el empoderamiento democrático de los trabajadores frente a los poderosos y la inclusión social de éstos, objetivos máximos que deben ser logrados desde la palabra, los votos y la progresividad.

No buscamos la dictadura del proletariado. Porque un clavo saca otro clavo, sí, pero no se puede, en ningún caso acabar con una injusticia con otra injusticia.

Abrazamos la libertad y la igualdad ; no está en nuestra sinopsis la dictadura, pues no hay dictaduras buenas y dictaduras malas. La igualdad es el desarrollo y el complemento perfecto para la libertad (y viceversa).

No creemos en las profecías que realizara un señor, por muy válido, influyente e inteligente que fuera, en 1848. Máxime cuando la realidad, el día a día y la objetividad le contradicen.

Llevan esperando la “irresistible, inminente e inevitable hecatombe capitalista” desde hace siglos… En contraposición, la socialdemocracia se construye, completa y perfecciona día a día, sin tener que mirar a ningún texto fundacional obsoleto, sin tener que obedecer ninguna tabla de la ley dogmática.
¡No queremos la desaparición del Estado! como dejaba intuir Marx en su Biblia, perdón en su Manifiesto.
Queremos construir un Estado social y democrático que garantice los derechos y el bienestar de la mayoría. Queremos utilizar el estado, no destruirlo.

Creemos en el Estado del Bienestar (instaurado por socialdemócratas tras la segunda guerra mundial), creemos en la ejecución de políticas sociales ambiciosas en pos de la distribución de la riqueza de una forma más equitativa, corrigiendo y mitigando los efectos del mercado y en la promoción de la justicia social.
Creemos en el gasto público, en todas las políticas sociales tendentes a garantizar el bienestar de la mayoría, de las clases medias y de las clases humildes.

Aceptamos la economía de mercado como la única posible, aunque reconocemos serias carencias y que precisa de la intervención pública para establecer equilibrios y garantizar la igualdad, el modelo de la planificación económica que realizaron los regímenes comunistas saltó por los aires y favoreció el hundimiento de estos regímenes y en suma, de esta ideología.

¿Qué obviedades verdad? A mi me lo parecen, son preceptos racionales y muy asumibles por cualquier persona de izquierdas.

Sin embargo, he de escribir estas lineas para justificarme, para justificar mi pensamiento, porque muchos, que siguen instalados en esas otras ideas antiguas, atávicas y obsoletas piensan que somos traidores, vendidos y títeres del capital. ¿Como puede ser que en el siglo XXI a uno le insulten llamándole “socialdemócrata”?

Son dogmáticos. Tienen el 0,2% de los votos y solo alguna voz aislada dentro del socialismo de hoy, pero creen tener toda la fuerza moral, todas las de ganar.

La socialdemocracia es, por tanto, el centro y el corazón de la izquierda contemporánea, de la izquierda que construye país, Europa y mundo (y no barricadas).

La socialdemocracia es central, pero el término sigue escondido, por miedo y por complejo.

Porque es complicado ver a un joven universitario llevando una camiseta de Olof Palme, pero se ven, y a patadas, los que lucen una del Ché, alguien que, no me lo perdonarán los mitómanos fetichistas, no hizo tanto como el sueco Palme por la clase trabajadora, y lo que hizo, lo hizo con un arma, no en pos de la democracia si no de la dictadura, en realidad. Una dictadura, la de Castro iba a sacar del poder a otra dictadura, la de Batista. Un clavo saca otro clavo, a martillazos, con sangre. Eso es lo que llaman “socialismo real”, el que ya ha enterrado la historia.

Orgullo socialdemócrata frente a los representantes del pasado y frente a los verdaderos y actuales rivales del presente: la derecha neoliberal.
En este contexto de crisis económica tenemos que tener la valentía para presentar sin ambages nuestro proyecto, nuestro programa, nuestras ideas para reconstruir el marco económico y social internacional sobre unas bases de solidaridad y justicia y entorno a unas reglas racionales y aceptables de trabajo digno, crecimiento sostenible y responsable.

Tenemos que repensar las estrategias de la izquierda, impulsar con ímpetu nuestros valores para que prevalezcan en el debate que está teniendo lugar a nivel internacional.
Ahora que el capitalismo tal y como lo hemos conocido hasta ahora, está agonizando, la socialdemocracia se presenta como la única vía hacia el futuro, hacia la consecución del bienestar de los pueblos, de una sociedad más justa, más racional, más humana y tolerable.

En estos tiempos de incertidumbre, hace falta un referente, un salvavidas al que puedan agarrarse las clases medias y bajas, como ya hicieran en 1929.

Pero aún tenemos que ser más ambiciosos, no tenemos que asumir un papel subsidiario o eventual ,tenemos que establecer la gestión democrática en las actividades económicas a fin de hacerlas más racionales y previsibles, de manera perpetua y no circunstancial.

Hay que evitar para siempre situaciones como las que estamos viviendo.
Que el egoísmo, la avaricia desmedida y el pillaje no sean ley fundamental en la economía mundial y que los kamikazes económicos no vuelvan a jugar a la ruleta con el dinero de todos… ni con el futuro del planeta.

11 Responses to “ORGULLO SOCIALDEMÓCRATA”

  1. bitdrain says:

    Me da la impresión después de leer la entrada que sólo los socialdemócratas se sentirán de acuerdo con tu definición por cuanto conocen lo que hay de tus palabras, pero perdona que te diga que no defines ni responder a la pregunta ¿qué es la socialdemocracia?

    ¿Qué define y caracteriza a la socialdemócrata? ¿Qué es lo que la hace ser vigente ahora y dentro de 1000 años?

    ¿Por qué rechazar los principios de la socialdemocracia, los valores universales de toda prominencia, de ética con mayúscula? La socialdemocracia light no traerá más votos y mucho menos prosperidad y libertad al hombre.

    Saludos.

  2. bitdrain says:

    Perdona pero ya no sé ni cómo se escribe :(

  3. Alberto Ginel Saúl says:

    Bueno bitdrain, yo creo que juntando las frases en negrita podrías formar fácilmente un decálogo de la socialdemocracia, al menos lo que yo entiendo por ella.

  4. bitdrain says:

    Ya sabes que me gusta buscar las cosquillas :) Pero es que yo soy de los que tiran más por la parte "humanista" del socialismo. Y de eso, poco, poquito nos muestras :(

  5. Arianna Bruguera says:

    Tienes razon Bitdrain, te gusta buscar las cosquillas… jeje. Bueno eso no es del todo malo…

    Querido Alberto:
    Déjame que te felicite una vez más por esta entrada que nos regalas. Excelente explicación de que es la socialdemocracia. Tiempo al tiempo y pronto la veremos en grandes enciclopedias… :) (te imaginas? eso me convertiría en pitonisa… y a ti en un avanzado para la epoca! anda que no molaría… Hmmm.. pitonisa! jaja)

    Un beso.
    ¡Orgullo Socialdemócrata!

  6. Percutor says:

    Alberto, una pregunta : ¿qué diferencias hay entre UPD de Rosa Díez y lo que tu expones como socialdemocracia? En UPD hay también liberales (pero liberales de los de verdad, de los que se inspiran en el Cádiz de 1812, no la derecha que se califica de "liberal" insultando a los verdaderos liberales), pero apoyan esa idea de Libertad e Igualdad. De hecho, en UPD hablan de ser una fuerza que aúna a liberales (los de verdad) y socialdemócratas.
    ¿En qué se diferencia tu planteamiento y pensamiento políticos de los de UPD? Y ya de paso, ¿por qué se denosta en el PSOE tanto a Rosa Díez cuando ella ha ejercido su libertad de conciencia y de pensamiento?

  7. Franesco says:

    Como de costumbre, compañero, defiendes con acierto nuestras posiciones y aciertas al definir la socialdemocracia como la mejor solución a problemas seculares que aún hoy están por resolver.
    Sin embargo, no eres fiel a la historia al decir que Ernesto Guevara “no hizo gran cosa por la clase trabajadora, y lo que hizo, lo hizo pegando tiros, no en pos de la democracia si no de la dictadura”.

    El Ché se la jugó por lo que creía, y además arriesgó su vida (y la acabó perdiendo por ello). El resultado posterior es el que fue, por supuesto, pero afirmar que cualquiera que, en situaciones límite, combate para defender sus creencias es un argumento que puede ser utilizado por la reacción y que, además, no es coherente con el que tú mismo has escrito con motivo de los sucesos del 7 de noviembre de 1936.

    Echar por tierra la labor del Ché equivaldría a no agradecer a los estadounidenses de la Brigada Lincoln que dejaron su cómoda vida al otro lado del charco y vinieron a luchar al Jarama y a quienes, siguiendo esa línea, se les podría acusar de belicistas.

    Sé que no es tu opinión, pero hago esta precisión porque puede dar lugar a equívocos.

    Un saludo, compañero.

  8. bitdrain says:

    Lastima que decir lo que uno piense se interprete como buscar las cosquillas, aunque solo sea en tono amistoso.

    Interesante comentario el realizado por percutor.

  9. Arianna Bruguera says:

    Siguiendo el orden lógico de los comentarios… el primero en decir: Ya sabes, es que me gusta buscar las cosquillas :) has sido tú mismo amigo Bitdrain. Yo sólo he intentado resaltar de manera amistosa lo que tú ya habías afirmado acompañado de una sonrisa.

    Salud y amigos todos.

  10. Javier says:

    Creo que no podemos dejar de lado a Marx. Es necesario para comprender esta socialdemocracia.

    Ya sabes que según The Times los triunfadores de la crisis son Marx y Botín. Y hay que reflexionar en torno a esto.

    Como dijo Marx, el capitalismo lleva parejo su propia destrucción. Las crisis capitalistas son inevitables. En esto tenía toda la razón. No la tiene en cuanto a que esto llevaría a una pauperización del proletariado, su aumento y la proletarización de las clases medias, creando dos polos opuestos. Esto no ha sido así, al menos de forma tan grave como pensaba Marx.

    Como historiador, o aspirante a ello, no veo un motor de la historia en la lucha de clases o en la igualdad. En absoluto. Si hay un motor, ése es el ser humano, simplemente, caminando hacia algún lado, que puede ser llamado progreso. Cada día se presenta un nuevo obstáculo para la vida del ser humano, que es salvado de acuerdo a su ingenio e instinto de supervivencia. Hoy tenemos unos planteamientos de acuerdo a nuestro contexto, mañana pueden ser distintos del mismo modo que ayer lo fueron.

    Marx hizo una filosofía en su contexto. Los socialistas la emplearon en el suyo, y mientras el contexto variaba, así lo hacía la práctica. Los comunistas, por ejemplo, siguen clavados en sus mismas posiciones, y eso les lleva a la desaparición. Los socialdemócratas nos adaptamos al contexto, nos adecuamos al progreso, o al camino del hombre, como queramos llamarlo.

    No creo que haya que echarle la culpa a Marx de lo que haya pasado, ni siquiera con el comunismo soviético y lo que hizo. Él pensó, él no lo hizo. Como tampoco habría imaginado el devenir actual. ¿Qué pensaría ahora? ¿Qué pensaría Bernstein ahora? ¿Y Berlinguer?

    Saludos.

  11. Pepe Tamarit says:

    Coincido con Javier, ¿qué pensarían ahora?, de hecho, el mismo post que has escrito defendiendo la Socialdemocracia es porque se está cuestionando.

    La sociedad no puede cambiar con políticas “suaves”, no tenemos un Estado del Bienestar, los obreros se pasan su vida trabajando por míseros sueldos, las jubilaciones son “penosas”, muchas de las políticas de la socialdemocracia, al ser tan suaves se las está apropiando la derecha.

    Se está retomando a Marx, porque hace falta una verdadera revolución, hay que bajarse, mirar y vivir con el pueblo, cómo se hacen malabares para llegar a fin de mes y como nuestra Socialdemocracia consienta que la riqueza esté en manos de unos pocos y la pobreza en manos de la mayoría.

    Insisto en la lucha de clases de Marx, queda claro que no se ha llevado a la práctica lo que él propuso, las revisiones que se han hecho han sido todas de talante liberal, léase Berstein y otros tantos.

    Me niego a vivir mi vida y a que mi gente viva la suya con salarios que apenas nos llega para fin de mes, que estemos temerosos de ser números (paro, trabajadores en activo), que se nos separe por razones diversas, sexo, raza, religión, estatura, peso, color del pelo o lo que sea.

    Sigo pensando que hace falta una revolución, y que las revoluciones no vienen desde arriba, desde el poder, ellos tienen lo que necesitan, no la van a hacer, es el pueblo quien siempre se ha rebelado, aunque, siempre, del pueblo, ha salido o han salido personajes que han aprovechado la coyuntura y no han cambiado el sistema.

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