Líbano… unos meses después
Hoy he asistido a una conferencia sobre la guerra de Líbano. En el salón de actos del histórico Ateneo de Madrid, sede permanente de la cultura, la ciencia, la política, las letras, la literatura y el dialogo entre español, nos encontrábamos un grupo de ciudadanos (no demasiados, todo hay que decirlo, parece que cuando la sangre deja de manar en la herida ajena perdemos el interés y miramos para otro lado). Como pudimos comprobar con las intervenciones y con las diapositivas que fueron desfilando ante nosotros, la herida sigue sangrando, y seguirá mucho tiempo. La guerra iniciada el 12 de Julio de este año dejó tras de si 1.200 libaneses muertos y un reguero de destrucción en puentes, puertos, carreteras, escuelas, hospitales, ayuntamientos, bloques enteros de vivienda civil y otras infraestructuras. No es mi intención designar un “bueno” o un “malo” en esta contienda, ni voy a usar la típica y laxa demagogia anti-yankee. Tampoco hay un claro ganador política ni militarmente hablando, pero si perdedores. Estos perdedores que no son solo los civiles de uno y otro país, si no los de toda la humanidad, porque nuevamente hemos visto que “el hombre es un lobo para el hombre” (como decía Hobbes). Nuevamente hemos visto que un fanatismo religioso encarnado por Hizbolá habla más alto que un parlamento democrático, y otra vez más Israel se muestra implacable con todo y con todos para lograr sus objetivos. Hizbolá se ha alzado como voz del pueblo libanés, es peligroso que los acólitos del régimen iraní se establezcan como autoridad paralela a la joven y bella democracia libanesa. Líbano es (o era) un país parlamentario, con una constitución, con división de poderes, un país occidental y con gran diversidad étnica, religiosa y política que convivían en un marco de normalidad .Ahora el machismo y las leyes medievales pueden resurgir en Líbano, aplastando el progreso logrado hasta ahora. También en Israel ha habido cambios sustanciales desde el final de la guerra, el gabinete gubernamental ha girado (aun mas) a la extrema derecha, al incluir a un ministro que defiende asesinar a todos los musulmanes residentes en Israel y en reocupar todo el territorio Palestino.
Es triste ver tantas familias quebradas, tantas vidas perdidas, nos decía el escritor Jaume D’Urgell, organizador del evento, que imagináramos por un momento que esas casas reducidas a escombros fueran las nuestras o las de algún familiar. No podemos caer en la costumbre y en la asimilación estúpida de ver estas imágenes (de cuerpos sin vida, de hogares destruidos) y pensar que solo pasa en otros países, a otras personas, y además… personas que hablan otro idioma y tienen otras costumbres que nos son las mías…Pero no, todas las guerras son un fracaso del genero humano, una tragedia global, porque resultan un nuevo varapalo a la aspiración de ver un mundo en paz. Lo que a mi me nubla la vista y lo que verdaderamente me subleva es el sufrimiento humano, sean estos seres humanos israelíes judíos o libaneses musulmanes, no hay distinción. Lo verdaderamente grave es que hay un muro que está levantándose. Un muro que se erige entre culturas, entre países, entre personas y entre conciencias. Es un muro que tiene como cimientos el odio, como argamasa los muertos y una altura considerable, que crece y nos separa cada vez más. Crece cada vez que un militar israelí dispara contra un grupo de mujeres en Gaza, pero también cada vez que un extremista se inmola en nombre de Alá contra el hogar de un colono. Ese muro simbólico al que hacía referencia, solo puede ser derribado con la palabra, con el entendimiento entre seres humanos y con la voluntad firme de luchar por la paz. La paz, si no pasara de ser un lema de manifestación, sería utópica y casi imposible. Los que tienen al alcance de su mano todos los resortes del derecho internacional para detener las guerras son los líderes mundiales. La derecha española llamó literalmente “payaso” al presidente del gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero cuando propuso ante la 59ª asamblea general de la ONU su plan para la Alianza de Civilizaciones, iniciativa apoyada actualmente por 42 países de todo el mundo y que pretende entablar puentes de dialogo entre las sociedades occidentales y musulmanas. Son iniciativas como esta las que harán cambiar las cosas, y no la foto de las Azores. Empecé hablando de Líbano, pero actualmente hay 58 conflictos armados en el mundo, en estos conflictos se matan niños, se asesinan civiles, se violan los derechos humanos y sobre todo se crean nuevos muros. Ya se logró tirar uno, uno muy importante y de cemento, estaba en Berlín y dividía familias, ideologías y sociedades, no dejemos que el odio y la incomprensión levanten otro.









Mi querido, queridísimo demócrata, ayyyyyy, bueno, bueno, si, no está mal,muy a la estética de Centro xDDDD ehhhhh…no sé como seguir…
Es que si dijera, estoy de acuerdo, muy bien, pues falsearía mi opinión, pero tu ya me conoces, soy más de ponerme de parte de los que tienen más atraso económico-militar-social-político de acuerdo a mis ideas como ves día a día en la República Socialista de Alhucemas.
Además ahora me coges en una época en crisis de mis ideales, de quere en 3º de ESO buscar toda la información posible sobre el Islam porque eran los del Mal, a acabar pasando por el socialismo radical aplicado a las guerras, que es el que mantengo, hasta mis teorías propias del InvicTeoComunismo ahora mismo solo puedo decir que te voy a mantener leyendo hasta el final este tocho, y que ya expondré lo que de verdad pienso cuando se me aclare el cerebro