
Como os dije, este blog volvería con el nuevo mes. Dos días antes de lo previsto, tengo que hablar de la que ha sido la noticia política del verano: las primarias en el socialismo madrileño.
Y como militante de base -que participará con su voto en dichas primarias- he de tomar partido por el candidato que bajo mi punto de vista cuenta con mayores posibilidades de arrebatar a Esperanza Aguirre el poder omnímodo con el que cuenta en la Asamblea y en el Gobierno de Madrid.
Hay que posicionarse, todo el mundo lo está haciendo o lo hará próximamente.
Tiempo ha tomé partido en favor de las elecciones primarias. Sí, cuando la estatutaria palabra era sinónimo de “deslealtad”, de “pretender romper el partido”, así lo llamaron algunos de los portavoces oficiosos del “aparato madrileño” en blogs y en redes sociales…
Di la cara por las primarias porque la cosa no tiraba, porque la mecha no terminaba de encenderse, porque en la comunidad autónoma de la corrupción, el Gurtel, la privatización de los servicios públicos, la caspa y la prepotencia… la opción política progresista, la única capaz de ser alternativa de gobierno, no terminaba de despuntar y su representante más visible -Tomás Gómez- no era conocido ni bien valorado por los madrileños ni, gran preocupación, por los propios simpatizantes socialistas.
Así hablaban las primeras encuestas, las que ponían negro sobre blanco un problema que para muchos comenzaba a ser demasiado evidente. Evidente porque la inquietud, porque la orfandad de un liderazgo político y social de las fuerzas de oposición en torno a Gómez, era compartida y nos era transmitida por compañeros de estudios, amistades y simpatizantes progresistas… Tomás Gómez no parecía capaz de arrebatar el poder a una presidenta asediada por los escándalos y por las ya visibles consecuencias de su irresponsable gestión de lo público.
Luego vinieron otras encuestas, mucho más recientes y concretas: las que situaban a Trinidad Jiménez en unos índices de conocimiento y valoración muy superiores a los de Tomás Gómez.
Digamos que desde Ferraz repararon en aquello que veníamos advirtiendo desde hacía tiempo algunos humildes militantes del socialismo madrileño: la mecha parecía mojada, así no íbamos a ganar. Pidieron a Tomás que se hiciera a un lado y dejara paso a alguien con más posibilidades, se negó y “forzó” el estatutario proceso de primarias. Estaba en su derecho, ahora todos los militantes socialistas de Madrid tienen, tenemos, la palabra. Y “los aparatos” que en términos mediáticos parecen enfrentarse, deben mantener su neutralidad en el proceso. Solo los socialistas de la región deben hacer oir su voz pensando en lo mejor para el partido y para los ciudadanos de nuestra región.
Y así es como debería ser siempre, por cierto, para cumplir más fielmente con el precepto constitucional que ordena el funcionamiento democrático de los partidos políticos como expresión misma del pluralismo y de la vida en los valores de la democracia.
Pensando pues en lo mejor para mi partido, que es tener opciones serias de alcanzar el gobierno de esta región, que es tener un candidato pujante, competitivo, conocido y respaldado por la ciudadanía, y pensando en lo mejor para nuestra región, que pasa por un cambio urgente de gobierno, de métodos y de formas de gobernar y gestionar lo público, mi apuesta es: Trinidad Jiménez.
Espero que el proceso se desarrolle con el debido respeto y sin hacer caso de las maledicentes puyas de la derecha, de los tesoreros de la cultura del dedazo, de los que conocen las primarias y la democracia interna solo de oídas. Tampoco hay que olvidar que el día siguiente de la votación todos seguiremos militando en este partido, gane quien gane, y que entonces continuaremos trabajando por Madrid y para Madrid.
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